Solemne Besamanos a María Stma. de Araceli. Foto: paseillo.es.

Centenares de fieles veneran a María Santísima de Araceli en el multitudinario besamanos celebrado en San Mateo

La parroquia de San Mateo acogió durante dos jornadas uno de los cultos más multitudinarios y emotivos dedicados a la Patrona de Lucena.

11 de Mayo del 2026

La Real Archicofradía de María Santísima de Araceli ha celebrado durante los días 9 y 10 de mayo el solemne besamanos en honor a la Patrona de Lucena, uno de los actos de mayor fervor y arraigo devocional de cuantos conforman la estancia de la Virgen en la ciudad. Desde primeras horas de la mañana y hasta las diez de la noche, centenares de lucentinos y devotos han pasado por la parroquia de San Mateo para postrarse ante la Madre de Araceli y besar su mano.

El templo mayor de la ciudad presentaba un montaje de extraordinaria solemnidad en el crucero catedralicio, presidido por la sagrada imagen de María Santísima de Araceli descendida de su trono para encontrarse con sus fieles. La composición del besamanos estaba cuidadosamente dispuesta, realzando la majestuosidad de la Patrona.

La Virgen aparecía entronizada ante el altar mayor de San Mateo luciendo el histórico terno rojo bordado en 1896 por el taller sevillano de Silva, una de las piezas más emblemáticas de su ajuar. Décadas más tarde, en los años setenta del pasado siglo, el conjunto sería intervenido por el convento hispalense de Santa Isabel, donde los bordados fueron trasladados a un nuevo terciopelo del mismo color, ampliándose además las dimensiones del manto e incorporándose el escudo de Lucena.

El conjunto se completaba con los amplios puños de encaje ceñidos con manillas de perlas finas, las numerosas joyas entregadas durante siglos por fieles agradecidos a su intercesión, la Medalla de Oro de la ciudad, la vara de regir de carey con empuñadura y regatón de oro y las coronas de la Coronación Canónica junto al singular rostrillo dieciochesco de rocallas y pedrería.

Durante ambas jornadas, el flujo de fieles fue constante e ininterrumpido, convirtiendo nuevamente este culto en una de las manifestaciones de fe más intensas y emotivas que vive Lucena cada año. Familias enteras, personas mayores, jóvenes y visitantes aguardaron pacientemente para acercarse hasta la Santísima Virgen en un ambiente marcado por la devoción aracelitana.

El besamanos únicamente se vio interrumpido por la celebración de la Santa Misa y de la solemne novena que la Real Archicofradía viene celebrando en honor de María Santísima de Araceli y que concluirá este martes 12 de mayo.

 


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