La Hermandad del Rocío de Lucena prosiguió su peregrinación hacia la aldea almonteña tras partir desde la Vereda de los Playeros. La jornada estuvo marcada por uno de los momentos más esperados del Camino: el paso por el río Quema.
En este emblemático enclave tuvo lugar el tradicional bautismo de los nuevos peregrinos, un rito cargado de simbolismo con el que pasan a formar parte de la gran familia rociera. Tras este momento, la hermandad continuó su marcha hacia Villamanrique de la Condesa.
A su llegada, numerosos vecinos y peregrinos presenciaron la tradicional subida de los siete escalones hasta la Iglesia Parroquial de la Asunción, donde esperaba la primera hermandad filial del Rocío. El encuentro estuvo marcado por la fraternidad entre ambas corporaciones y fue acompañado por las sevillanas y plegarias interpretadas por el coro lucentino.
Entre los asistentes se encontraba también el alcalde de Lucena, Aurelio Fernández, junto a miembros de la corporación municipal, que acompañaron a los peregrinos en uno de los momentos más destacados del día.
La jornada concluyó con la pernocta en el polideportivo de Villamanrique y la celebración de una misa oficiada por el consiliario Eugenio Bujalance, antes de afrontar una nueva etapa del Camino.