El Sr. Obispo Jesús Fernández González ha llamado a mantener la fe y la calma, y a vivir en unidad bajo el amparo de la Virgen María en la Solemne Función Religiosa en honor a la Patrona de Lucena
03 de Mayo del 2026
La ciudad de Lucena ha celebrado este domingo 3 de mayo, coincidiendo con el Día de la Madre, una de las jornadas más profundas, emotivas y representativas de su identidad religiosa y cultural con motivo de la festividad de María Santísima de Araceli, patrona de la localidad. La parroquia de San Mateo ha acogido la tradicional y solemne función religiosa, epicentro espiritual de las fiestas aracelitanas.

El templo parroquial ha presentado un lleno absoluto, con la asistencia de cientos de lucentinos, fieles y devotos, junto a una amplia representación de autoridades civiles, militares y eclesiásticas, reflejando la dimensión colectiva de la devoción aracelitana.

La eucaristía ha estado presidida por el obispo de la diócesis de Córdoba, Jesús Fernández González, quien ha pronunciado una homilía profunda centrada en la fe, la esperanza y la unidad. El prelado ha invitado a los fieles a afrontar las inquietudes del mundo actual desde la confianza en Dios y el amparo de la Virgen María.

Desde el Evangelio, recordó que Jesús, ante la cercanía de la muerte, se preocupa por fortalecer la fe de sus discípulos, proponiéndolo como modelo para los creyentes.
Uno de los mensajes centrales fue la llamada a no dejarse vencer por el miedo ni la incertidumbre: “No perdáis la calma. Creed en Dios y creed también en mí”, subrayando las inquietudes actuales ante la enfermedad, la muerte y la falta de certezas.
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El obispo abordó el drama humano ante la finitud de la vida, destacando que Cristo también experimentó el temor, pero nunca perdió la fe, ofreciendo así un mensaje de esperanza y confianza.
Especial relevancia tuvo la idea de la vida eterna como consuelo y meta del ser humano, recordando que Jesús “va a prepararnos un lugar”, respuesta al deseo de plenitud y felicidad.

La Virgen María fue presentada como modelo de fe firme en el dolor, y María Santísima de Araceli como madre cercana, intercesora y guía hacia Dios, eje espiritual de la ciudad.
Otro punto clave fue la llamada a la unidad de la Iglesia, inspirada en la comunidad cristiana primitiva, destacando la importancia de la comunión, el servicio y la caridad frente a la división.

El obispo insistió en que la unidad se construye en la diversidad, e hizo un llamamiento a comprometerse con los pobres, enfermos y excluidos, recordando que la fe se vive a través del testimonio. fernando Chicano
La celebración contó con el destacado acompañamiento musical de la Coral Lucentina y la orquesta del conservatorio profesional de música "Maestro Chicano Muñoz" dirigida por Víctor Nájera Sánchez, con la interpretación de la Misa del Campo Andaluz, que aportó solemnidad y riqueza artística a la ceremonia.

Con esta función religiosa, Lucena reafirma su identidad como ciudad mariana, en una jornada que une fe, tradición e identidad colectiva, consolidándose como uno de los momentos más importantes del calendario lucentino.